No es primavera en Sevilla, los trajes de luces están aún en las sastrerías, no es temporada taurina, la temperatura de la calle no acompaña…, pero sin embargo, se habla en la calle de la fiesta de los toros. Cuentan las malas lenguas que la Fiesta Nacional está en crisis, pero realmente, ¿quiénes son los que lo piensan? Quizás los altibajos que sufre la fiesta de los toros se debe a la falta de conocimiento.
Retrocedemos en la historia, situándonos en la Península Ibérica, nos acercamos a los antecedentes de la tauromaquia, y nos damos cuenta de que en un principio el arte de lidiar los toros se vinculaba a ritos religiosos y posteriormente sustituidos por un verdadero espectáculo. En un primer periodo, la fiesta de los toros estaba dedica exclusivamente a la nobleza, más tarde llegaron los Borbones, en concreto Felipe V, y la lidia comenzó a obtener un carácter meramente popular. Sin esperarlo, la tauromaquia coge de la mano al arte y la cultura, y los acompaña hasta nuestros tiempos. Goya, Picasso, Zuloaga o incluso Ernest Hemingway apoyaron la fiesta de los toros en sus pinturas y demás obras. El último, Hemingway dijo algo así como que: “La corrida es el único arte en el que el artista está en peligro de muerte constante, y en el que la belleza del espectáculo depende del honor del torero”.
Han pasado los años, muchos años, pero la fiesta se mantiene en pie. Las figuras más jóvenes del toreo hoy en día, serán las que mantengan la tradición en el mañana.
Son adolescentes a primera vista, algunos estudian y otros no, comparten la afición por el campo, van a los restaurantes Mc Donald´s, salen con sus amigos o juegan a la Play cuando se quedan en los hoteles…Así son tres de las Figueras más jóvenes del toreo hoy en día. Aparentan juventud, pero en la plaza y vestidos de luces, se convierten en verdaderos hombres. Enamorados del arte del toreo, le dan capotazos a la vida, la envuelven con verónicas o acaban con ella antes de que se les resista. Deciden muy jóvenes entrar en una vida que les acercará a la muerte. Sus nombres lo dicen todo: Sebastián Castella, Jose Mª Manzanares y Julio Benítez.
Sebastián Castella a sus 25 años, ha sido el primer francés en salir por la puerta grande de la Plaza Monumental de Las Ventas. Castella es un maestro en la plaza, un adolescente a simple vista con mirada solitaria y romántica. Sus ojos están acostumbrados a saludar a la muerte de cerca. Algunos piensan que la imagen de este joven recuerda a las grandes figuras de otras épocas. Entre los sueños que persigue el torero destaca encontrar un hueco en las páginas de la historia del toreo. Se confiesa muy valiente y afirma que “cuando se pisa el albero, hay que estar con el toro, y entre los dos no cabe ni el miedo”. Y es que Sebastián Castella, puro y capaz, transmite un sinfín de emociones en un solo movimiento.
Siguiendo la lista, llegamos a la figura de Jose Mª Manzanares, nombre artístico que ha heredado de su padre, al igual que la afición por el toro. En su DNI aparece que tiene 25 años, y consta como su nombre real, Jose María Dolls Samper. Físicamente, se caracteriza por tener una imagen tremendamente atractiva, sus ojos verdes cautivan a miles de mujeres, moreno y medidas de infarto, últimamente está muy solicitado por los medios de comunicación para promociones de marcas o modelaje. Respecto a las personas que se oponen a la fiesta de los toros, Manzanares afirma que “los toros no van a desaparecer porque es algo que está muy arraigado en nuestra cultura”.
Otra figura que tiene mucho arte por enseñar es Julio Benítez. Hijo del conocido “califa del toreo” Manuel Benítez, El Cordobés. Nació en Córdoba hace 21 años y le pusieron Julio por su padrino, el cantante Julio Iglesias. Acostumbrado a ver a su padre desde la barrera desde muy niño, ahora los papeles han cambiado para el joven torero. Julio torea, mientras que su familia la admira emocionada desde la barrera. Respecto a la polémica con algunas figuras del toreo recientemente, afirma que “hay gente que ve al torero como un hombre bien vestido que está siempre en la plaza, pero detrás de eso hay un gran sacrificio”.
A fin de cuentas, son ejemplos de jóvenes figuras del toreo que luchan por ser alguien, por encontrar su hueco en este mundo tan complicado. No les importa arriesgar sus vidas, quieren mantener la tradición y la permanencia de la fiesta de los toros, conocida como Fiesta Nacional le pese a quien le pese.
Para muchos, la polémica está servida, para otros no existe tal polémica, sino las ganas de 3 ó 4 de molestar. Muchos grupos defensores del animal se manifiestan en contra de la Fiesta, porque se está traicionando al toro, se le mata cruelmente. En cambio otras personas, como toreros y aficionados, lo ven como tradición, como parte de nuestra cultura y que jamás se acabará.Realmente nadie sabe cuál será el futuro de la fiesta, pero esperemos que por muchos años más.