Minnie Mouse cumple 80 años

Mayo 12, 2008

La octogenaria Minnie Mouse nunca ha estado más de moda, o mejor dicho, a la moda, ya que ochenta diseñadores de todo el mundo han creado unos vestidos especialmente para la muñeca con motivo del aniversario. Entre ellos destaca la española Ágatha Ruiz de la Prada. Los modelitos de la ratona se expondrán en la galería Lafayette de París a partir del 8 de abril.

 

 Tras la exhibición con motivo del 80 cumpleaños de la presumida ratona, los vestidos se subastarán, y el dinero irá destinado a una buena causa, a la institución Maison de Solenn, donde tratan a jóvenes con problemas de anorexia y bulimia.

 

Hay que recordar que Minnie nación en 1928 por la necesidad de buscarle una compañera de pantalla a Mickey. Su verdadero nombre es Minerva, y en los inicios, el personaje encajó perfectamente con la audiencia de Disney.

 

En sus primeras apariciones vestía enaguas blancas, pero con el paso del tiempo ha sabido adaptarse a la moda. Pero sin duda, el look más famoso de la ratona es el vestido rojo con lunares blancos y los tacones amarillos.

 

 

 


“El Cuerpo de Cristo”

Mayo 12, 2008

Y llegó el mes de mayo, mes de primavera, de calor, de alergias, de ferias, de Rocío, y como no, de comuniones. Jóvenes cristianos que se levantan nerviosos al igual que un 6 de enero, padres preparados que ven culminados los días de tantos preparativos para que el niño por fin reciba su primera comunión. Un día tan señalado para el niño y tanto trabajo de los padres para que todo salga a la perfección. Aunque ahora en vez de comuniones son mini-bodas. La Iglesia la pone el colegio, la misma para todos pero el convite es lo más complicado de escoger, ahí es donde se demuestra el caché de cada familia. Entre la variada carta de celebraciones podemos elegir el refinado salón de hotel, directamente proporcional el número de estrellas con la salud de la cartera; si la mini-boda es de tintes más populares podemos invitar al ciento y la madre a una preciosa nave con techo de Uralita revestida de rimbombantes lazos por doquier con toda la gama de tonos pastel que se nos puedan ocurrir; o si nuestra familia tiene tradición taurina podemos recurrir a la típica venta con tentadero donde echar un par de vaquillas para que haga las delicias de la familia, y nos de un bonito recuerdo sobre el revolcón del primo Mauricio para la próxima reunión familiar, tendremos el éxito asegurado.

 

Si ya tenemos el convite organizado ahora faltan los modelitos a lucir. El traje del niño o la niña bastante recargado, que se le vea venir y resalte sobre los compañeros. Las niñas de blanco inmaculado, que parezcan una novia de metro y medio, y los niños enchaquetados, porque lo de marinerito ya no se lleva. Y los padres, el cabeza de familia chaqueta Emidio Tucci con cinco botones, zapatos grandes, que se luzcan, a estrenar como buen machote; y la madre con traje de chaqueta, con su abertura poderosa atrás en la falda como las Azúcar Moreno, y esos tacones que no puede ni andar, y por supuesto peinado de peluquería, con un par de buenos botes de laca fijadora.

 

El convite bien, las vaquillas ya encerradas y copita en mano, porque hay que celebrar como Dios manda (nunca mejor dicho) el evento, es el momento de echarle un ojito a los regalos, es lo que más le gusta al niño de su comunión. Los padres rezando para que no le regalen el típico oso gigante de peluche que coja polvo y ocupe medio cuarto. Pero hoy en día ya no es como antes. Antiguamente se regalaba una cruz, pluma o reloj para que el niño recordara ese día aunque no le hacía ninguna ilusión, pero hoy no. La videoconsola de última generación, el teléfono móvil que no falte, si el jovencito aún no tiene, el MP3, la cámara digital, la equipación de fútbol y mucho dinero. Si no hay alguna tía de tu padre que te regale ya el ajuar, un viajecito a Eurodisney o un broche antiguo que jamás olvidarás… ¡Cómo lo voy a olvidar, si es lo más feo que me han regalado en mi vida!. Y para culminar la mini-boda el postre: la ansiada tarta. Cinco pisos de nata y bizcocho, florecitas, volutas de chocolate, perlas de anís y coronada por la mini figurita del homenajeado en cuestión.

 

Toda la familia se prepara como cualquier paparazzi en el fotocol del mayor evento de la temporada. El joven cristiano parte la tarta como si fuera el mismísimo rey cortando la cinta en la inauguración de los JJOO. Los flashes comienzan a iluminar la escena hasta que finalmente, ocurre el momento ansiado: ¡el niño corta la tarta! Los invitados aplauden emocionados, ya nadie se acuerda de porque están allí, pero el corte de la tarta ha sido emocionante.

Parece que se nos ha olvidado el valor religioso con tanta celebración,  tristemente es lo que acontece hoy en día. Comuniones convertidas en mini-bodas, y celebraciones religiosas convertidas en paganas.

 

Pero toda familia quiere que sea un día grande para el niño, así que San Isidro Labrador, quita el agua y saca el sol.


Hello world!

Mayo 5, 2008

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